Posted by: mariguana13 | March 17, 2010

The American Way of Life marihuana: ¿droga o medicina, problema o solución?.

Tal vez poca gente sepa que hubo una época en la historia de los EE. UU. (antes de que llevara ese nombre), en la que cultivar marihuana no solamente era legal, sino obligatorio. En 1619 en la colonia de Virginia se proclamó la primera ley acerca de la marihuana, ordenando a todos los agricultores que iniciaran su cultivo. Desde 1631 hasta principios del siglo XIX la marihuana era el equivalente al papel moneda para animar así a los agricultores a cultivarla. George Washington y Thomas Jefferson cultivaban marihuana en sus plantaciones. ¿Sería que todo el mundo en aquella época era un marihuanero?  Absolutamente, no. La fibra de la cannabis sativa se usaba para producir telas, lonas, e incluso los lazos con los que se amarraban las pacas de algodón.

Benjamín Franklin construyó las primeras fábricas de papel usando fibra de la cannabis sativa. Esto permitió que el papel así producido ayudará a las imprentas locales a librarse de la dependencia del papel importado de Inglaterra. Además de ello, los extractos de marihuana y hashish fueron la segunda y tercera medicinas más recetadas entre 1842 y 1890. Su uso legal medicinal continuó hasta la década de 1930. Durante toda estas época no hubo informes de ninguna muerte causada por el uso de la marihuana medicinal, así como tampoco hubo casos de desórdenes mentales causados por su uso.

La antropología y la  arqueología nos enseñan que el primer tejido conocido, hasta ahora encontrado, con siete u ocho mil años de antigüedad, estaba hecho con fibra de cannabis y que mil años antes de cristo, el cultivo agrícola más grande de la humanidad era la marihuana, ya que de la misma se sacaban infinidad de productos para el uso humano: fibras, telas, aceite para alumbrarse,  papel, incienso, medicinas; además de ser una fuente primordial de proteína para humanos y animales. También la antropología ha comprobado que la marihuana tenía un uso religioso por sus propiedades psicodélicas que ayudaban al hombre antiguo a acercarse más al mundo de los espíritus.

En resumen, la cannabis sativa ha sido de gran importancia en la historia de la humanidad, ya que entre otras cosas, la misma produce la fibra natural suave de mayor fortaleza y duración que se conozca. Fuera de lo anterior crece bajo casi cualquier condición climática y es la planta que mejor aprovecha la energía solar para su desarrollo, llegando a crecer a una altura de 3.6 a 6 metros en una temporada de cultivo. Desde las velas de las naves fenicias hasta los lienzos que usaran grandes artistas, tales como Rembrandt y Van Gogh, estaban hechas en base a las fibras de cannabis. Incluso los genios de principios del siglo XX, entre ellos Henry Ford, reconocieron su importancia y previeron que en un futuro los combustibles fósiles deberían ser reemplazados por biomasas, como las producidas por la marihuana y el maíz que pueden ser convertidas en metano y metanol.

La marihuana medicinal

Entre 1842 y la década de 1890, los extractos, tinturas y elíxires de marihuana se recetaban rutinariamente en los EE. UU. y eran las medicinas más usadas desde la niñez hasta la vejez y también tenían aplicaciones veterinarias. Era usada para el tratamiento de  la fatiga, ataques de tos, reumatismo, asma, migrañas, y los calambres y depresión asociados con la menstruación. Investigaciones del siglo XX demostraron que la marihuana tenía un valor terapéutico, sin que su uso fuera perjudicial, para problemas de salud que incluían el asma, glaucoma, náusea, tumores, epilepsia, infecciones, estrés, migrañas, anorexia, depresión, reumatismo y además para controlar el mareo y el vómito en pacientes con cáncer que recibían quimioterapia. El Instituto Nacional del Cáncer (de los EE. UU.) tiene una página Web, dedicada a dicho tema, donde explica cómo se ha usado la marihuana, ya sea fumada o por medio de formas sintéticas de su componente químico activo el THC, para tratar con éxito los efectos secundarios de la quimioterapia. La marihuana también ha sido empleada exitosamente en pacientes con SIDA, ya que su uso les permite continuar la terapia las drogas que combaten dicha enfermedad, las cuales también producen náusea, la marihuana, además, sirve para estimularles el apetito.

La ilegalización

La pregunta es, entonces, ¿cómo fue que una planta con aplicaciones médicas e industriales que se había venido usando por siglos sin ningún problema pasó a convertirse de la noche a la mañana en una “yerba maldita” que debía ser aniquilada de la faz de la tierra y aquéllos que la usaban con fines de recreación convertidos en criminales?

Las razones no fueron morales, como le quieren hacer creer a la gente, sino de carácter económico. Retrocedamos el reloj histórico al año 1937, cuando la marihuana fue declarada ilegal en los EE. UU. y podremos ver las fuerzas que estaban en conflicto en dicha época. El uso industrial de la marihuana estaba en ascenso. La fibra de marihuana era 10 veces más fuerte que la del algodón y además podía ser usada para fabricar papel. Sin embargo, un poderoso grupo industrial encabezado por la familia Mellon, cuya cabeza, además de ser director del banco del mismo nombre era ministro de finanzas de los EE. UU., se acababa de asociar con un millonario llamado William R, Hearst, dueño de una cadena de periódicos que circulaban por todo el país y con los hermanos DuPont, quienes hacía pocos años habían patentado una forma de producir papel usando madera y también un proceso para producir una fibra sintética que sería conocida con el nombre de nylon.

La batalla estaba casada. Hearst, a través de sus periódicos se dedicó a demonizar la marihuana y a sus usuarios. Según las historias que publicaban, la marihuana enloquecía a la gente y la convertía en criminal. Mientras tanto, el tabaco y el alcohol que son mucho más nocivos para la salud, gozaban de plena propaganda y nadie se cuestionaba su uso.

¿Problema o solución?

Hoy en día, casi setenta años después de su prohibición en los EE. UU, el cultivo de la marihuana sigue siendo ilegal y de llegarse a legalizar, su precio caería de inmediato y las mafias criminales que se enriquecen con su distribución, perderían automáticamente sus millonarias ganancias.  Los que están en contra de su legalización lo hacen por la misma razón que su cultivo se declarara ilegal hace décadas: el uso industrial de la cannabis sativa, amenazaría el statu quo de una multitud de industrias que se benefician de su supresión. Se ha calculado que una hectárea de marihuana produce 4.3 veces más fibra para producir papel que una hectárea sembrada de árboles. Los productos de papel fabricados con fibra de marihuana se pueden reciclar hasta siete veces, mientras que los de pulpa de madera sólo se pueden reciclar 3. El beneficio ambiental para la humanidad sería inmediato, ya que la deforestación causada por las empresas madereras, que es una de las causas del calentamiento global que está viviendo el planeta, sería detenida en parte, pues dicha madera ya no sería necesaria para producir papel.

Aunque los EE. UU. pasó una ley en 1970 declarando la marihuana como una “substancia controlada” que afirmaba que el uso de la marihuana para cualquier propósito era ilegal, varios estados han desafiado dicha ley, incluido el estado de California. En 1996 se aprobó en California la “Proposición 215” que sancionaba el uso medicinal de la marihuana. Por medio de la misma, un doctor podría recetar legalmente la marihuana a un paciente que la necesite; por ejemplo pacientes con glaucoma, SIDA o cáncer. Para ello hay asociaciones, donde los pacientes se registran y presentan su receta médica y pueden comprar allí la marihuana. El gobierno federal, siguiendo sus leyes retardatarias, insiste en que esto no es legal y existe una pugna entre los gobiernos estatales donde su uso medicinal está aprobado y el gobierno central, que todavía sigue insistiendo como hace setenta años cuando no se contaba con los medios científicos modernos para comprobar la utilidad de una droga, que su uso no tiene ninguna aplicación médica válida. La cruda realidad es que de legalizarse la marihuana, cientos de miles de personas que se hallan ahora encarceladas serían liberadas, se podrían desarrollar nuevas drogas en base a la misma y el planeta tendría un respiro al desarrollar una vez más su uso industrial, pues se evitaría en parte la deforestación que contribuye al calentamiento global. Sin embargo, organismos como la DEA perderían una gran parte de su presupuesto en una batalla contra las drogas, que según reportara el  New York Times en su edición de agosto 19, después de casi cinco mil millones de dólares y 6 años de batalla, no ha logrado ganarle ni un centímetro a la producción de cocaína en Colombia, pero si ha perjudicado el medio ambiente y la vida de miles de seres humanos con fumigaciones que perjudican su salud y que no han logrado cumplir con ningún objetivo, fuera de producirle grandes ganancias a la compañía Monsanto, fabricante del veneno de turno.


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